En la actualidad, el campo de acción laboral de los profesionales en ciencias económicas (contadores, licenciados en administración y otras especialidades) , sin duda alguna ha disminuido, toda vez que nuestra profesión, a igual que otras, ha estado bajo los efectos de dos grandes fenómenos sociales.  Por un lado todo lo que significo y significa la revolución tecnológica (informática, redes, etc.), lo cual si bien es de carácter positivo, en muchos aspectos, también es cierto que significo la eliminación de puestos de trabajo, o su desplazamiento a menores categorías.

 

Por el otro lado, se ha producido, una gran concentración económica, en manos de grandes empresas, fundamentalmente extranjeras, que han dejado a las pymes, en un estado de baja o nula competitiva y ello conlleva a su vez, que las mismas no puedan absorber el costo de las consultas o estudios hacia un profesional de las ciencias económicas.

 

 

En estos tiempos de tecnología y de concentración económica, se producen fenómenos, que consideramos que no deberían suceder y/o resultan inadmisibles.  Uno de ellos es lo que sucede al graduarse una persona, en nuestra profesión y luego en él tener que ganarse la vida y sustentar una familia.

 

El razonamiento es simple, el tiempo promedio para cursar la carrera universitaria es de unos 5 a 6 años promedio, si es que uno dedica tiempo completo a la misma.  Una vez graduado, el tiempo promedio, para poder vivir de la profesión o consolidarse en ella, es según algunas estadísticas y apreciaciones superior a los 10 años, al menos para la mayoría de los profesionales.

 

La conclusión es obvia.  Entre el cursado de la carrera y el tiempo de consolidación, pueden llegar a transcurrir unos 15 a 16 años o en muchos casos hasta 20 años.  Por si esto fuera poco, muchos de los profesionales “consolidados”, obtienen como ingresos, honorarios que son inferiores a los de otros trabajos, que no necesitan ningún tipo de carrera universitaria, ni especialización alguna, como puede ser un chofer de colectivo o un simple barrendero.

 

El hecho de que dicho escenario o panorama, sea desalentador, no tiene que ver con la calidad de nuestros profesionales, ni siquiera con las políticas de algún gobierno, sino con la mutación socioeconómica y cultura¡, que ha sufrido nuestro país y el mundo, en las ultimas décadas.  Es de allí, que consideramos al cooperativismo de trabajo de carácter genuino y con las estructuras aquí diseñadas, que podremos generar un proceso de superación y desarrollo de nuestra actual situación.

 

 

Si bien existen profesionales que trabajan en relación de dependencia, y tienen un ingreso mensual asegurado, ello no significa que puedan desarrollarse íntegramente, toda vez que los sueldos, son bajos con respecto a los universitarios.  Mucho mas grave aun, es para los graduados que nos desempeñamos en forma independiente y que somos una gran mayoría.  En este caso no solo tenemos como obstáculos muchas veces el tema económico, en sí mismo, sino también el hecho de que nos vemos obligados a enfrentar en forma solitaria una gran cantidad de temas difíciles, los cuales requieren cada vez mayores conocimientos o especializaciones.

 

Entendemos que ‘a través del trabajo en forma cooperativa y organizados en departamentos, podremos generar una alternativa laboral, en nuestro propio campo de acción, que sea superior y de mayor satisfacción, a nuestros intereses profesionales.